martes, 5 de abril de 2011

Me siento, ¿Te sientas conmigo?

Me siento un poco frustrado al no poder llenar de cohetes mi corazón y reventarlo como muñeco de año nuevo, al ser incapaz de siquiera prenderle un misero fosforito, o aunque sea apagar la llama de lo que quedó.

Me siento más frustado aún por el internet, es que no hay cosa que me joda más y que me guste más que verte de nuevo. Es increíble como una caprichosa combinación de píxeles puede tener ese dominio sobre lo que queda de mi corazón. Y no es que pretenda ponerme romántico porque aunque se que no estás aquí, de alguna manera todavía te siento. Los dos sabemos que seguramente preferíria sentir a la mami que es Jessica Alba o a la escultural Tilsa Lozano, pero soy consciente de que simplemente no sería lo mismo. Como dice Sabina : "Y aunque se que no era la más guapa del mundo, te juro que era más guapa que cualquiera".
Me sentí inmediatamente tentado cuando supe que Facebook cambió su política de privacidad y que ahora milagrosamente puedo ver tus fotos porque, si no has notado, ya va casi un año desde que te mande la solicitud para ser tu amigo y aún sigo te sigo esperando como futbolista de Universitario a su sueldo.
Para ser sincero, la tentación me invadió rápida y furiosa, y la verdad fue dificil resistirme, nisiquiera lo intenté. Pequé como quinientas veces y todavía no me confieso porque sospecho que aún no he visto todas tus fotos y probablemente sucumbiré a la tentación cuchucientas más.
Qué castigo saber de ti nuevamente, me consuela un poco saber que te salieron tres granitos en la cara, que tu nuevo corte de cabello no te queda tan bien y que no has crecido; y tal vez, sólo tal vez me sentiré victorioso en nuextro próximo encuentro: te recomendaré Acnomel, un buen estilista y no me sentiré tan pequeño. Eso sí sería la gloria.
Producto de meses de pensar y filosofar al respecto, resuelvo que: Si es el Diablo quien quiere hacer que sucumba ante la tentación y que coquetee con el pecado, si es él quien ha permitido que tenga acceso total a todo el material fotográfico de tu perfil, si es gracias a él que puedo ver los comentarios paparulos que te ponen, si es todo producto de su capricho... Jode saber que si tiene el poder para haber podido desbloquear la privacidad y mantenerme frustrado al ver que no estoy contigo en las fotos, que no puedo poner comentarios, etc por qué mierda no hace que me aceptes como amigo, eso sí es maldad.

Me sientí tan maricón al no poder llamarte. Pude subir corriendo los más de mil escalones que tiene la torre Eifel en París, no fue tan dificil volar en parapente a más de cuatrocientos metros de altura por los cielos de Río de Janeiro y fui capaz hacer snowboard a más de 40 kilómetros por hora y no morir en el intenro en unas colinas de Nueva York, pero fui totalmente impotente para marcar más de dos teclas de mi celular en mi cuarto. Me sientí tan huevón al quedarme sentado. Viajé durante dos horas, haciendo un total de doce conexiones en el metro de San Pablo, corrí cinco kilómetros de al borde de una carretera de noche y con tráfico, para sobrevivir en una autopista de Pavia en Milán y caminé durante ocho horas seguidas sin comer ni beber nada en un mall de Miami, pero fui totalmente incapaz de bajar del auto y avanzar dos metros hasta la puerta de tu casa. Me sentí tan idiota cuando no lo hice. Casi muierto de miedo acaricié a un tigre en un zoológico de Los Ángeles, le di la mano a un imitador de Maradona cuando paseaba por Caminito en Buenos Aires y hasta hice una basija artesanal casi indestructible en una aldea de Cali, pero simplemente no pude tocar el timbre para que me abrieras.

Me siento feliz al saber que tú también lo estás; que el eslabón perdido en la cadena evolutiva, al que tu cariñosamente llamas Amor, de alguna misteriosa forma te mantiene contenta. No puedo dejar de ocultar mi admiración por ese hijo de duende que es tu enamorado (sólo tú entiendes plenamente el significado de esa línea). Ese tu nuevo amor; un individuo que jura que las flores son para comérselas, los bombones replicas exactas de su cerebro.
Por favor, pido que perdones este párrafo con tinta de Baygon que pretende desprestigiar a ese insecto que tienes de novio y de mascota, pero era un punto pendiente que debía resolver. Me siento impotente de no ser ese infeliz y de que no estés aquí; preferiría cien mil veces que sea él quien escriba con despecho; pero la vida es sabia y entiende que él no podría redactar este post, la vida es sabia y es consciente de que es muy bruto y que no sabe escribir.

Ya se fue el año y aún siento tantas cosas, entre tantas siento que debí irme con él. A veces pienso que hubiera sido mejor que no pase nada entre nosotros, pero después no tendría sobre quien escribir y sabe Dios que estuviera haciendo en estos momentos en vez de redactar con todo el despecho que me queda. Por si aún no lo notas -o no parece- te extraño.
Resumiendo, me quedé sin ti y terminé a la deriva como un minúsculo mui mui en un maremoto: revolcado, jodido, con frio y el corazón roto. Más que un amor, eres una tormenta tropical que pasó por mi vida; como dice Renato Cisneros, más que dolido terminé damnificado; bueno fuera que no tuviera techo ni comida, lo más trágico es que sigo enamorado.
[Psdt. Pido disculpas a los lectores que se hayan asqueado por tanta miel en algunos párrafos, yo también me empalagué mientras escribía.]
Comunicado de servicio a la comunidad.- Si alguna lectora se apunta para hacer sus donaciones se agradece. Se atienden todo tipo de ofertas. Gracias.

Publicar un comentario